Dispensarización, tecnología sanitaria clave en la Atención Primaria

Por Redacción web - 4 Mar 26 - Destacada, Noticia - No hay comentarios

La Dirección de Posgrado de la Universidad de Ciencias Médicas de Holguín asume el proceso de dispensarización, en el primer nivel de atención en Cuba, como una tecnología sanitaria organizacional fundamental.

Dicha herramienta, concebida para la gestión del mejoramiento integral de la salud, coloca un fuerte énfasis en la promoción y prevención de enfermedades.

Se trata de una estrategia integral y sistemática que permite identificar, evaluar y categorizar los riesgos y factores determinantes del estado de salud de la población bajo responsabilidad. De este modo, se posibilitan intervenciones oportunas y pertinentes que se gestan desde el propio consultorio del médico y la enfermera de la familia.

Un respaldo juvenil decisivo en Holguín

En la provincia de Holguín, el presente año ha estado marcado por una participación especial de los estudiantes de Ciencias Médicas en este proceso.

Aunque su rotación por la Atención Primaria de Salud (APS) forma parte de su plan de estudio en los distintos años académicos, en esta ocasión su presencia ha sido sostenida y decisiva durante el mes anterior, lo que ha permitido fortalecer las acciones de pesquisa y seguimiento en las comunidades.

Los pilares insoslayables del proceso de dispensarización en el primer nivel de atención descansan sobre premisas científicas y organizativas. Entre ellos figuran el enfoque poblacional y territorial, la integralidad en la valoración del estado de salud —que incluye determinantes sociales, culturales y económicos—, y la interdisciplinariedad del Equipo Básico de Salud (EBS) en articulación con el Grupo Básico de Trabajo (GBT).

Igualmente, se sustenta en la sistematicidad y periodicidad de las acciones de pesquisa y seguimiento, el uso racional de tecnologías diagnósticas, y la clasificación clara de individuos en grupos de riesgo. El enfoque en promoción y prevención, la participación activa de la comunidad, el registro sistemático y la evaluación constante de resultados con enfoque en calidad, completan estos fundamentos teórico-prácticos.

Para perfeccionar este quehacer en cada Consultorio del Médico y la Enfermera de la Familia, se recomienda fortalecer la formación continua del personal con énfasis en metodologías basadas en evidencia. Se sugiere además impulsar el trabajo colaborativo real entre el médico, la enfermera y el grupo básico de trabajo, y optimizar el uso de la historia clínica —con la aspiración de que sea electrónica— y otras herramientas digitales.

La promoción de la educación permanente en la comunidad, el desarrollo de indicadores específicos para medir efectividad, y la integración de acciones de promoción y prevención en consultas ordinarias y atención domiciliaria, constituyen otras de las recomendaciones esenciales. Asimismo, se aboga por potenciar la pesquisa activa mediante jornadas comunitarias y favorecer la retroalimentación constante con otros niveles de atención.

La consolidación de estos fundamentos y recomendaciones, alineados con las mejores prácticas y la evidencia científica actual, asegura un proceso de dispensarización efectivo.

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